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LA
REVOLUCIÓN DE LAS SENSACIONES
Manifiesto para un nuevo paradigma humano
Hubo una revolución
de las ideas que nos llevó al desarrollo de la conciencia pero
también a la rigidez y esclavitud de esta conciencia.
Ahora propongo una revolución
de las sensaciones que nos devolverá la libertad y la creatividad
sin límites.
Cuando el ser humano descubrió
el lenguaje, a parte de comunicarse en las cosas de la vida ordinaria,
pudo crear conceptos que, fijados como dogma o ley, determinaban una
forma común de ver y entender la vida.
Este ver y entender la
vida creaba unas limitaciones de la creatividad personal pero eran
necesarias en esta primera revolución de la conciencia a través
de las ideas.
Así, los seres humanos
fuimos evolucionando, con muchas limitaciones, pero con un camino
a seguir ‘aparentemente’ diáfano.
En esta andadura, aparecieron
reyes, dictadores, lideres religiosos, maestros de la moral, militares,
usureros, etc., que crearon cada uno su ley que, evidentemente, les
protegía de sus desmanes y esclavizaba de mente y cuerpo a
sus deudores, súbditos, acólitos o discípulos
forzados.
Y esto sucedía porque
las ideas pesaban como losas encima de las conciencias de las gentes
sencillas y de buena voluntad.
Los que pensaban por si
mismos eran sistemáticamente eliminados para que no estorbaran
a los intereses de los que tenían el poder.
Hoy sigue pasando algo
parecido pero, como en cada época, distraídos con un
presente agitado por el diario subsistir, hace que nuestro sentir
este velado por el manto de leyes, dogmas, morales y credos que nos
siguen bombardeando por todas partes.
Pero siguen siendo los
mismos malvados los que lo pasan bien y los mismos inocentes los que
lo pasan mal.
La
única salida a tanto sufrimiento es dar por finalizada la revolución
de las ideas y dar paso a “La Revolución de las Sensaciones”.
Esta ‘revolución
sensológica’ implica adquirir un nuevo desarrollo de
la mente y el cerebro, que nos lleve a un nuevo nivel de conciencia
más empática y a tener nuevas herramientas de creatividad
mucho más potentes.
La empatía es la
capacidad de sentir en uno las sensaciones de las vivencias de los
demás.
La creatividad es la capacidad
de dar una respuesta original, distinta y eficaz a una cuestión
de cualquier naturaleza.
La creatividad se produce
en estadios pre-verbales, donde todavía no existen palabras
ni conceptos, sólo sensaciones. Por lo tanto, son ésta
sensaciones las que a través de sinestesias, interactúan
para combinarse de forma adecuada y así dar respuestas sintetizadas
en forma de palabras, obras u objetos, a la necesidad formulada.
La creación es el
acto en el que la inteligencia combina una serie de conocimientos
de forma distinta a la habitual, que decantan en una nueva propuesta
original o en una visión de la realidad diferente de las conocidas.
La Sensología es
la ciencia que estudia las manifestaciones y percepciones no verbalizables
y ofrece métodos para desarrollar la creatividad personal y
general.
La Sensología ha
diseñando ‘sensopedagogías’ para un mejor
aprendizaje y utilización de todos los campos del conocimiento.
Por lo tanto, en el nivel en que la persona tenga más desarrollada
su “Inteligencia Sensológica”, ésta será
más creativa.
Con el desarrollo de la “Inteligencia Sensológica”,
nuestro cerebro adquiere la capacidad de trabajar de forma holística
o global, multiplicando su capacidad, profundidad y creatividad.
La Sensología se
divide en distintas ramas, necesarias para el adecuado desarrollo
de nuestro cerebro y para que éste se capacite para su máxima
expresión creativa, tanto en lo personal como en lo escolar,
social, laboral, terapéutico o artístico.
¿Cómo
hacer esta revolución sensológica?
Los primeros pasos que
debemos dar para neutralizar lo negativo de la revolución de
las ideas es ‘aprender a sentir’.
Estamos invadidos por credos,
leyes, morales o servidumbres inconscientes a las que llamamos “fe”,
“civismo”, “moral”, “patriotismo”...
Nuestra mente es un hervidero de víboras que van dejando su
veneno en nuestro cerebro hasta que ya no sabemos quienes somos. Entonces,
para sentir que existimos, nos doblegamos a lo que nos dicen que debemos
ser. Y, a veces, hasta nos lo creemos y lo defendemos a muerte.
La lucha interna entre
lo que verdaderamente somos y lo que nos hacen creer que somos nos
desgarra y nos quita toda la energía. Por eso debemos hacer
“la revolución de las sensaciones”. Para poder
ser realmente lo que cada uno somos.
Pero,
¿cómo descubrir lo que realmente somos?
Lo que somos no podemos
pensarlo, sólo sentirlo, por lo que debemos desarrollar nuestra
“Inteligencia Sensológica”.
La “Inteligencia
Sensológica” tiene varios niveles de conocimiento. Estos
niveles determinan las diferentes categorías de relación
que establecemos con nosotros mismos, con los demás y con el
entorno.
Hay varios aspectos en
la vida de cada uno, que si no los desarrollamos estaremos a merced
de los depredadores a los que me he referido anteriormente.
Por lo tanto, primero debemos
descubrir cuáles son nuestras herramientas para poder desarrollar
dichas categorías de la percepción/expresión
sensológica.
Nuestras
herramientas sensológicas
Las herramientas que poseemos
son nuestros cinco sentidos y otras capacidades que nos permiten sentir
qué pasa dentro y fuera de nosotros en cada momento, así
como la forma de contemplarlo en su realidad sensológica, fijarlo
en el tiempo y expresarlo.
Una sensación suele
ser como un puñado de agua que se escurre entre los dedos.
Que, al instante de cogerlo, deja de ser un puñado de agua
para ser simplemente una mano mojada.
Así, lo primero
que se debe hacer es una ‘gimnasia sensológica’
para desarrollar nuestros sensores y aprender a ‘fijar las sensaciones
en el tiempo’.
Una vez descubrimos y desarrollamos
nuestros sensores internos y externos, somos capaces de sentir cada
parte de nuestro cuerpo y aprendemos a fijar estas sensaciones en
el tiempo. Entonces podremos empezar a contemplar y sentir cada parte
de nuestra mente y cada parte de nuestra conciencia. O sea; empezaremos
a descubrir (sentir) quién somos realmente.
Sentirnos
a nosotros mismos; Básico para empezar a desarrollarnos
Este primer encuentro con
nosotros es muy emocionante. No podemos explicarlo porque son sensaciones
puras. Pero sabemos, ¡¡¡nos sabemos!!! y esto nos
da libertad.
Además, la Sensología
proporciona herramientas con las cuales fijar las sensaciones que
vamos experimentando y que podemos comparar con las sensaciones de
‘ser de cualquier otra forma’. Así, por contraste,
siempre sabemos quién somos y quién no somos.
Esta nueva capacidad de
utilizar las sensaciones como una herramienta holística que
podemos fijar y contemplar, nos permite hacer análisis muy
profundos de nosotros mismos y utilizar sencillos Sensoanálisis,
que nos limpia casi instantáneamente de nuestros desarreglos
emocionales.
Una vez hemos aprendido
a utilizar nuestros sensores y a sentirnos a nosotros mismos, desarrollaremos
nuestra capacidad de sentir a los demás.
Sentir
a los demás; Clave en el desarrollo de “La Revolución
de las Sensaciones”
Vivimos en una sociedad
competitiva. En el ambiente se respira la competición por las
ideas, por el dinero, por las creencias, por el poder…
Hemos creado muchos adjetivos
para definir a los demás. Unos son positivos y la mayoría
peyorativos. Pero tanto unos como otros son fruto de las ideas y reforzadores
de las ideas con las que calificamos a los demás.
Adjudicar un adjetivo positivo
o negativo a alguien es esclavizarlo con la idea que sustenta este
adjetivo.
También nos dicen:
¡Hay que ser bueno, hay que amar… Pero ni lo uno ni lo
otro puede hacerse a la fuerza porque las ideas que lo envuelven pueden
ser una losa para la libre creación y el encuentro con uno
mismo. Hemos de descubrirlo por nosotros mismos, desde el encuentro
con nuestro sentir interior. Éste es el gran reto pedagógico.
Por lo tanto, en este nivel
en el que debemos desarrollar nuestra percepción sensológica
de los demás, no vamos a usar ningún calificativo. Solamente
vamos a sentir a los demás tal i como nos sentimos a nosotros
mismos. Con esta práctica vamos a desarrollar algo tan importante
y vital como es la ‘empatía’. Aprenderemos a ser
uno con los demás. Pero manteniendo toda nuestra libertad e
independencia. La empatía hará el resto.
Sentir
el entorno; Vital en el desarrollo de nuestro cerebro
Sentir el entorno es clave
para el desarrollo sensológico de la persona. Nuestro entorno
es rico en sensaciones y también una metáfora de nuestra
propia mente. Si aprendemos a sentir el entorno, nuestra capacidad
de movernos por nuestro cerebro se agudiza y nos integra a un todo.
Aprendemos a sentir el espacio sensación y el tiempo sensación
que son la base de nuestra percepción.
Sentir
el arte, Imprescindible para nuestro desarrollo cognitivo y creativo
Aprender a sentir el arte
es fundamental para nuestro desarrollo cognitivo pues, en arte, lo
que se lee son tensiones interestéticas de espacio sensación
y tiempo sensación.
Una tensión interestética
la componen varias unidades de sensación que se leen simultáneamente,
aunque cada una tiene un espacio y un tiempo de percepción
distinto.
Aprender a leer y crear
tensiones interestéticas es adentrarnos en el mundo de la alta
creatividad.
Una tensión interestética
es como una tensión mecánica de compresión, extensión,
flexión, etc., pero hecha sensación.
Estas unidades de sensación,
cuando se combinan con otras, crean un lenguaje sensológico
básico, con imputs de una diversidad infinita.
El arte es un producto
de sensaciones, no de ideas. Por esto, con el arte, nunca se viven
dos percepciones iguales, aunque estemos mirando el mismo cuadro o
escuchando la misma música. Esta lectura siempre dependerá
del momento único que esté viviendo el espectador dentro
de sí. El espectador, por tanto, pone una parte importante
en la construcción de la obra de arte. Sin esta aportación
el arte no existiría.
Las palabras suelen crear
formas mentales cerradas, excepto cuando son arte. Entonces se convierten
en metáforas, literatura o poesía, donde la descripción
solamente es el soporte de sensaciones que, bien combinadas, crearán
tensiones interestéticas y se convertirán en una obra
de arte.
Esto mismo sucede con las
imágenes, el sonido o el movimiento corporal. Que no son nada
hasta que se combinan y crean tensiones de espacio y tiempo sensación
en tensión.
Entonces las ideas se acaban
y sólo existen las sensaciones.
Cuando hemos aprendido
a sentir, a sentirnos, a sentir a los demás, a sentir el entorno
y a gozar del arte. Entonces podemos decir que estamos preparados
para abordar la responsabilidad del nuevo paradigma. Podemos decir
que somos unos revolucionarios de las sensaciones. Podemos decir que
hemos iniciado un nuevo camino hacia un nuevo estadio de humanización.
La
nueva escuela; Adecuada para “La Revolución de las Sensaciones”
Es lógico y evidente
que la escuela es el crisol donde se depura el espíritu de
la persona.
Dependerá de la
orientación de la escuela para que el alumno sea manipulado,
en una u otra forma, o ayudado a crecer como un ser único y
libre.
La propuesta es una escuela
que no manipule. Que forme a la persona hacia la libertad. Que le
de al alumno todas las herramientas necesarias para que se encuentre
a sí mismo y crezca a partir de sí mismo. Que el maestro
no imponga sino que ayude al alumno a descubrir por sí mismo
todo el conocimiento.
Una escuela donde las sensaciones
sean tan importantes como las ideas y donde aprendan a fijar y observar
su sentir al mismo tiempo que las ideas. Entonces el alumno adquiere
la capacidad de la crítica de sí mismo y de su conocimiento.
Aprende a discernir por si mismo y esto le hace libre.
Al mismo tiempo, su inteligencia,
al trabajar de forma holística, adquiere mucha más potencia
y estabilidad emocional, decantando en una persona inteligente, creativa,
libre y feliz.
Las
herramientas para hacer realidad este proyecto
Todas las herramientas
necesarias para construir este proyecto, esta revolución de
las sensaciones, están ya diseñadas y probadas. Muchas
de ellas descritas en mis libros.
He creado sensopedagogías
aplicables a todas las especialidades y niveles y sensoterapias para
armonizar la mente y ordenar el cerebro, que he experimentado reiteradamente
en mis cursos en universidades de varios países.
Ahora sólo falta
ponerlo en marcha. Para ello es imprescindible la colaboración
de personas que busquen el mismo destino que busco yo para el ser
humano.
Lo que quiero decir, sobre
todo, en este manifiesto, es que hay un medio para que todos seamos
iguales, únicos, libres y felices. Y que está en nuestra
mano conseguirlo a través de: “La Revolución de
las Sensaciones”.
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